Milanesas de Porotos Fácil

¿Quién dijo que hace falta carne para tener una mila de laburo? Estas milanesas de porotos son la prueba de que se puede comer riquísimo, sano y sin gastar un mango, todo en el mismo plato. Con ingredientes que seguro ya tenés en la alacena, armás una base cargada de proteína vegetal, fibra y hierro —todo lo que le pedís a una buena mila, pero sin que un animal haya tenido que pasarla mal para que vos comas rico.

Súper baratas, nutritivas y rendidoras, un clásico total para tener siempre en el freezer. Ideales para esos días de apuro en los que no tenés ni ganas ni tiempo de cocinar: las sacás, las freís (o al horno, si estás cuidándote) y listo, milanga para toda la familia. Van bárbaro solas, en un pancito, acompañadas con puré, ensalada o arroz —y como rinden un montón, hacés tanda grande un domingo y comés toda la semana sin gastar de más.

Un plato que le gana por goleada a cualquier excusa de “no como sano porque es caro” o “no tengo tiempo”: nutritivo, liviano de bolsillo y sin crueldad. Dale, arrancamos.

Tiempo de preparación: 1 hora

Ingredientes

(8 milanesas)

  • 2 tazas de porotos cocidos (pueden ser alubias, negros o colorados)
  • ½ taza de harina de trigo integral
  • ½ taza de harina de avena
  • 1 cda. de salsa de soja
  • 1 cdita. de sal
  • 1 cdita. de ajo en polvo
  • ½ cdita. de comino
  • ½ cdita. de pimienta negra
  • ½ taza de harina de trigo común (para rebozar)
  • Aceite vegetal
  • Ensalada mixta para acompañar

Preparación

En un bol amplio, machacá los porotos con un tenedor o pisapapas hasta lograr un puré espeso, agregá el ajo en polvo, el comino, la pimienta, la sal y la salsa de soja, e integrá todo muy bien.

Sumá la harina integral y la harina de avena, amasá con las manos dentro del bol, tené a mano un poquito de harina extra por si la masa te lo pide. Sabrás que está lista cuando se despegue sola de tus manos.

Dejá la masa tapada con un lienzo en la heladera por media hora, pasado ese tiempo, dividila en 8 bollitos iguales y, con la ayuda de un palo de amasar, dales forma de milanesa (cuidá de no dejarlas ultra finitas para que no se rompan).

Pasalas por la harina de trigo común para rebozarlas bien, podés cocinarlas en el momento o guardarlas en la heladera separadas con separadores plásticos (si las dejás de un día para el otro, toman mejor consistencia).

Fríelas con un chorrito de aceite en la sartén hasta que estén doradas de ambos lados y servilas con ensalada.

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