Queso de Maní tipo Mozzarella
El parmesano de semillas es una alternativa espectacular, saludable y súper fácil de preparar, está hecho a base de semillas y es 100% libre de crueldad.
Elegir este tipo de opciones contribuye a una alimentación más ética y consciente, sin tener que renunciar al sabor, es perfecto para espolvorear sobre ensaladas, pastas o cualquier plato que quieras, es una opción que no solo es sencilla, sino también nutritiva y sustentable.
Preparation Time: 20 minutosIngredients
(250 grs)
- ¼ de taza de semillas de sésamo (integral o blanco)
- ¼ de taza de semillas de lino
- ¼ de taza de semillas de zapallo
- ¼ de taza de semillas de girasol (peladas y sin sal)
- 3 cdas. de levadura nutricional (en copos)
- 1 cdita. de cúrcuma (opcional, para darle color)
- 1 cdita. de sal marina
Preparation
Dejá en remojo el maní por lo menos 4 horas en 2 tazas de agua, pasado ese tiempo, escurrilo bien y ponelo en la licuadora junto con 1 ½ taza de agua limpia, el aceite, la sal, la levadura nutricional y el vinagre, licuá todo por 1 minuto hasta que quede una leche bien lisa.
En una cacerola, derretí la margarina vegetal (si elegiste usarla) y volcá la mezcla licuada, cociná a fuego medio moviendo constantemente con una cuchara de madera hasta que rompa el hervor.
Disolvé las 5 cucharadas de Maizena en ¼ de taza de agua fría, volcala lentamente sobre la mezcla de la cacerola sin parar de revolver; vas a notar enseguida cómo empieza a espesar, así que dale ritmo y mové cada vez más rápido para que no se formen grumos.
Va a pasar más o menos un minuto hasta que logres la consistencia clásica de un queso fundido, apagá el fuego, prepará un molde o recipiente hermético (podés aceitarlo apenas un poquito) y volcá la mezcla.
Dejá que se enfríe a temperatura ambiente, tapalo y llevalo a la heladera por lo menos 24 horas antes de consumirlo.
Pasado ese día, vas a poder desmoldarlo re fácil y hasta rallarlo, si bien no es un queso hiper firme, tiene la consistencia ideal para derretirse y usarlo igual que una mozzarella tradicional. ¡Queda bárbaro en una pizza casera!
En una sartén antiadherente, tostá las semillas (girasol, lino, sésamo y zapallo) a fuego bajo sin dejar de moverlas para evitar que se quemen.
Dejá que se enfríen un poco y pasalas a un procesador de cocina o a la licuadora, molé todo dando toques intermitentes (modo pulsar) hasta obtener un polvo, tené cuidado de no pasarte de rosca con el licuado porque las semillas empezarán a soltar sus aceites y se te va a armar una pasta.
Te tiene que quedar un polvo bien fino, parecido al queso rallado tradicional, poné la mezcla en un frasco de vidrio bien limpio y guardalo en la heladera; ahí te puede durar perfectamente hasta dos semanas. ¡Queda increíble arriba de unos fideos con tuco!