Milanesas de “No Pollo”

Estas de “no pollo” tienen la misma posta de siempre: por fuera bien crocante, por dentro jugosa, y con ese sabor a milanesa de toda la vida que no falla. Ideal para el que quiere aflojar con la carne sin resignar nada.

Ingredientes

(6 a 8 milanesas)

  • 1 taza de garbanzos (remojados por lo menos 8 horas y bien escurridos)
  • 1 taza de harina de gluten (se consigue en dietéticas)
  • 1 taza de agua
  • 1 cda. de sazonador sabor pollo
  • 1 cdita. de sal
  • 1/2 cda. de comino entero o molido
  • 1 cda. de cebolla en polvo
  • 1 cda. de ajo en polvo
  • 2 tazas de pan rallado para el rebozado

Preparación

Para empezar, colocá en la licuadora o procesadora los garbanzos remojados y escurridos junto con todos los condimentos de la lista: el ajo y la cebolla en polvo, el comino, el sazonador sabor pollo, la sal y la taza de agua.

Licuá todo muy bien a potencia máxima durante unos 30 segundos hasta obtener una mezcla completamente líquida, lisa y sin pedacitos de legumbre, volcá esta preparación en un bol amplio, agregá la harina de gluten de golpe y empezá a amasar con las manos de forma enérgica hasta integrar todo por completo y lograr una masa bien elástica, compacta y unida.

Dividí la masa en 6 u 8 partes iguales, dependiendo de qué tamaño prefieras que queden tus milanesas, en un plato playo grande, esparcí una buena cantidad de pan rallado, agarrá uno de los bollitos de masa y aplastalo directamente sobre el pan rallado, presionando con fuerza con la palma de la mano de ambos lados, estirando la masa hacia los bordes hasta lograr el grosor ideal de aproximadamente medio centímetro y ver que toda la superficie quede perfectamente cubierta de pan.

No te preocupes por el ligado, ya que no es necesario pasar la masa por ningún líquido previo porque la humedad natural y elástica del gluten hace que el pan rallado se adhiera de diez a la primera. Repetí este paso con cada una de las piezas cuidando que queden bien rebozadas.

Una vez que tengas todas las milanesas listas, acomodalas en una placa una al lado de la otra y llevalas al freezer durante al menos 30 minutos antes de cocinarlas; este paso es fundamental para que el rebozado se fije bien, el gluten se relaje, las milanesas tomen consistencia y no dejen residuos de pan flotando en el aceite.

A la hora de cocinarlas, podés hacerlas fritas en abundante aceite caliente hasta que estén doradas de ambos lados, o cocinarlas en una placa aceitada al horno medio-alto.

Una opción espectacular y muy argentina es hacerlas a la napolitana: una vez que las das vuelta en la cocción, les agregás por encima unas cucharadas de salsa de tomate bien condimentada, queso vegano que derrita (como un buen queso de papa) y una pizca de orégano, dejando que se gratine en el horno, servilas bien calientes acompañadas de papas fritas, un puré cremoso o una ensalada de lechuga y tomate.

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